Otra vez hablo el conde Lucanor, con Patronio, su consejero, del siguiente modo:
-Patronio, hoy meditando mientras me paseaba por mis jardines, una persona solitaria de muy avanzada edad, me recomendó, que invirtiera parte de mis riquezas en la ampliación de la catedral, y así los monjes agradecidos me obsequiarían con grandes beneficios, y no estoy muy seguro de invertirlo o no.
Cuando hubo terminado, respondió Patronio:
-Señor conde Lucanor, me gustaría que supierais, la historia entre un anacoreta y un leñador, que le enseño al leñador, la mayor riqueza:
Un leñador estaba en el bosque talando árboles para aprovechar su madera, aunque esta no era de óptima calidad. Entonces vino hacia el un anacoreta y le dijo:
-Buen hombre, sigue adelante.
Al día siguiente, cuando el sol comenzaba a despejar la bruma matutina, el leñador se disponía para emprender la dura jornada. Recordó el consejo que el día anterior le había dado el anacoreta y decidió penetrar más en el bosque. Descubrió entonces un macizo de árboles esplendidos de madera de sándalo. Esta madera es la más valiosa de todas, destacando por su especial aroma.
Transcurrieron algunos días. El leñador volvió a recordar las sugerencias del anacoreta y determino penetrar aun más en el bosque. Así pudo encontrar una mina de plata. Este fabuloso descubrimiento le hizo muy rico en pocos meses.
Pero el que fuera leñador seguía manteniendo muy vivas las palabras del anacoreta: “sigue adelante”, por lo que un día todavía se introdujo mas en el bosque. Fue de ese modo como hallo una mina de oro y se hizo un hombre excepcionalmente rico.
El maestro dice: “Sigue adelante”, hacia tu interior, hacia la fuente de tu sabiduría. ¿Puede haber mayor riqueza que esta?
Vos, señor conde Lucanor, debe saber que hay momentos en la vida, en los que se le plantean una serie de ideas procedentes de otras personas, que bien os lo dicen por su propio bien, o puede que para vuestro mal.
Si en un desconocido su recomendación quieres creer,
siguiendo sus sabias palabras grandes riquezas podrás tener.
